Feminist Infrastructure

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Aims THF Fanzine Feminist Infrastructure

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Por debajo y por los lados: Sostener infraestructuras feministas con ficción especulativa

Los talleres de “Futurotopías feministas” han mostrado su capacidad para aportar lo que un grupo necesita en ese momento para poder sostenerse. En ellos compartimos acerca de cómo la ficción especulativa puede sostener nuestros esfuerzos para la creación de infraestructuras, comunitarias y feministas. A veces han permitido que una comunidad identifique sus malestares y ponga el foco en lo que necesita sanar, otras veces han servido para contrabalanzar violencias estructurales causadas por el patriarcalismo (esa alianza criminal del patriarcado y el capitalismo), en otras nos ha permitido un respiro juntas para seguir cuidando de los posibles; y en otras ha activado ecosistemas habitados por narrativas, personajes de ficción y llamadas a la acción colectiva transformadora.

En los párrafos que siguen partimos de algunas fricciones que se dan entre la infraestructura comunitaria/libertaria y la feminista. Pensamos en cómo las ficciones especulativas ayudan a sostener la infraestructura feminista, e ilustramos con algunas técnicas para hacer talleres de ficción especulativa juntas.

Infraestructuras rugosas

Infraestructura: Construir una casa o algo que te sostiene desde algún lugar (diferente al mercado). Hacer comunidades situadas en una multitud de lugares.

Soy parte de una comunidad (Calafou) que “construyo especulativamente” con muchas otras personas que no siempre he elegido, acostumbrándome a sentir con ellas y quererlas. Un ser polimorfo monstruoso llamado comunidad que siempre enraíza en un territorio y un paisaje. Para construir comunidad hay que volver a un territorio donde se hace y deshace la comunidad, compuesta por seres sentipensantes, pandillas, voluntades, experiencias, trayectorias, subjetividades y disonancias varias.

Calafou consiste en recorrer uno de los posibles caminos que separa lo distópico cyberpunk de una futurotopía. ¿Cómo se hace, cuando siempre nos dijeron que la infraestructura o nos matará (kill you) o nos poseerá (enslave)?. En Calafou, a veces, nos pasan ambas cosas.

Multi-gestionamos juntxs una infraestructura viva. Eso genera a veces estrés, frustraciones, miedos y sentimientos de culpa. Uno de los valores de la comunidad reside en cuántas equivocaciones se permite por el camino. También genera técnicas, herramientas, conocimientos e infraestructura. Otro de sus valores radica en cuánto se permite soñar y especular juntas.

Hacemos especulativamente infraestructura con otrxs, sin saber siempre cómo hacerlo. ¿Qué hay que fijar, sistematizar, documentar? ¿Qué hay que dejar escapar y no tocar? ¿Qué hay que regular y gobernar? ¿Qué es lo que no tiene nada que ver con todo esto? ¿Cómo sobrepasar las tensiones causadas por los procesos de fijación y seguir permitiendo que la infraestructura también sea fluida, ligera, adaptable?

A veces me gustaría ser Binti la harmonizadora, colaborar en que las energías de las entidades que conforman la comunidad puedan confluir, resolucionar, transformar juntas. Saber hacerlo con todas las especies presentes en el territorio, activar esa interfaz. Las siento cerca y lejos, la puesta a distancia de lo sensible sigue allí e interfiere en nuestras proyecciones de las infraestructuras comunitarias posibles.

Infraestructuras que tienen tanto de técnicas como de tecnologías. Si algo las delimita entre ellas, ese algo es relativo, borroso, cambiante. Redes comunitarias de comunicación, comunidades que mantienen y fortalecen saberes, infraestructuras que sostienen comunidades diversas. Hablamos de infraestructuras que se enfocan en lo que consideramos como básicamente necesario, como: luz, agua, caca, pis, conectividad, compost, aguas residuales, residuos orgánicos/electrónicos/industriales, alojamiento, producción de cosas materiales e inmateriales; y a veces se procesa y hacen comidas o bebidas.

Se trata de la infraestructura básica que te sostiene y te consume, porque ese tipo de infraestructura no siempre te libera, ni a tu tiempo, ni a tu energía. No estoy segura de cómo se construyen infraestructuras en comunidad que nos sostienen y son a la vez sostenibles enérgeticamente y emocionalmente. Y puede que la infraestructura feminista nos ofrezca pistas adicionales por explorar.

Infraestructuras feministas

Entendemos por infraestructuras feministas lo que sostiene y apuntala con recursos, más o menos estables, las luchas feministas: para su desarrollo y avance. Por recursos nos referimos a técnicas, tecnologías y procesos (analógicos, digitales, sociales) incluyendo espacios seguros, refugios, bibliotecas, redes de sororidad y de confianza, servidores, páginas amarillas, repositorios, bots, herramientas de documentación y memoria, enciclopedias, HerStories, técnicas para la vida, conjuros, rituales y exorcismos. Se incluye aquí también lo móvil, efímero, transicional que pueda residir en la infraestructura temporal de encuentros, talleres y fiestas que nutren la confianza, el cariño y el bienestar de las compañeras feministas.

Creemos que la infraestructura feminista se encuentra por debajo y por los lados, es a menudo precaria y a veces difícil de ver. Pero es extensa, distribuida y pone en su centro el valor y afecto que se ofrecen entre sí las personas, máquinas y ecosistemas que la componen.

Nuestras perspectivas y condiciones de acceso, uso y desarrollo de las tecnologías están profundamente influenciadas por cómo el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo están arraigados en nuestro cotidiano y las sociedades en las que vivimos. Por ello necesitamos desarrollar metodologías nuevas para identificar los procesos que están creando infraestructuras feministas y cómo éstas nos señalan técnicas y tecnologías liberadoras pensadas desde y para la vida.

La creación de infraestructura feminista trata de darnos respuestas y valor. Pensar en la diversidad de nuestras contribuciones y acciones nos permite abrir nuevos horizontes de acción política, así como procesos restaurativos, y modelar otras posibilidades para todas nosotras.

Puede que la infraestructura feminista sea la que ofrece también capacidad de sostenerse mediante la acción de trabajar juntxs los miedos y vergüenzas impuestos por el sistema patriarcalista. La infraestructura feminista se parece a la infraestructuras comunitarias anteriormente detalladas pero se hace desde otros lugares y motivaciones.

Las mujeres y las compañeras feministas siempre han estado allí, por debajo y por lados, compartiendo técnicas para la vida y haciendo tecnologías apropiadas (desde una idiosincrasia que no contamina ni resta), tecnologías “lentas”, tecnologías ancestrales, “tecnologías menores”, y tecnologías libres en pos de la soberanía y autonomía de las comunidades que las desarrollan. Hemos sido portadoras y garantes de que el conocimiento acerca de esta diversidad de técnicas se compartiera y evolucionara dentro de comunidades ya que como nos recuerda Margarita Padilla: “todas las tecnologías se desarrollan en comunidades, que pueden ser, más o menos, autónomas o pueden estar, más o menos, controladas por las corporaciones. En la lucha por la soberanía, la cosa va de comunidades. Nadie inventa, construye o programa en solitario, sencillamente porque la complejidad de la tarea es tal que eso resultaría imposible” (Margarita Padilla, “Soberanía Tecnológica, Volumen 2”, 2018, Disponible).

Técnicas para la vida <> Tecnologías apropiadas

Pero ¿qué es lo que delimita la línea sensible entre técnicas y tecnologías y por qué eso importa para la infraestructura feminista? Según Biacini y Carnino, la técnica es “a la vez un saber hacer y unas herramientas, es decir, un conjunto de procesos informales y su sedimentación instrumental en los objetos producidos por lx artesanx4 [...] La tecnología es un conjunto de procesos macrotécnicos (es decir, procesos que son más grandes que el ser humano y la comunidad de una aldea) que son posibles gracias a la alianza de la ciencia y la tecnología5”.

La técnica puede ser no tecnológica, pero la tecnología se hace absorbiendo técnicas. En la sistematización inducida por la producción de tecnologías, se pueden obviar y destruir por completo técnicas para la vida. Las que nos ofrecían otras maneras de pensar nuestra relación con el entorno y los valores que proyectamos en esa relación.

Biacini y Carnino nos aportan otro elemento central de reflexión al desatacar que “Según Wigney, el mundo antiguo seguía produciendo hechos relativos en lugar de hechos absolutos porque se basaba en conocimientos esencialmente situados y difíciles de transferir a otros lugares. La industrialización y su corolario, la proletarización definida como despojo artesanal, sólo fue posible a escala masiva con la ayuda de la ciencia en desarrollo. Esta ciencia, lejos de ser especulativa, está profundamente arraigada en la realidad: es un hecho6".

En ese deslizamiento sentimos de nuevo el potencial de la práctica de ficciones especulativas para recuperar esas técnicas para la vida y ver cómo nos llevan hacia tecnologías apropiadas para nuestras comunidades. En lo situado y lo especulativo encontramos manera de deshacernos del mito de la ciencia y el progreso tecnológico. Esa tecnología se define ante todo como una política de hechos consumados (move fast and break things). Muy pocos participan en soñarla, diseñarla, decidirla; pero todas nosotras estamos expuestas a los efectos de su implementación. No deja lugar a un diseño especulativo colectivo de las técnicas y tecnologías que necesitamos y nos merecemos. Las ciencias modernas y las “nuevas” tecnologías se basan en poner a distancia, anular o absorber las técnicas necesarias para la vida y nos impiden encontrar los pasos, atajos y caminos hacia nuestras tecnologías apropiadas.

Según Elleflane, una “tecnología adecuada y también apropiada, copiada, obtenida. […] describe aquella tecnología que mejor se adecua a situaciones medioambientales, culturales y económicas, requiere pocos recursos, implica menos costos, tiene un bajo impacto ambiental, no requiere altos niveles de mantenimiento, se genera con destrezas, herramientas y materiales de la zona y puede ser localmente reparada, modificada y transformada. Al fin y al cabo, ¿qué comunidad no necesita que una tecnología sea eficiente, se comprenda y se adapte a su contexto medioambiental, cultural y económico propio?7". En esta comprensión y consentimiento mutuo entre comunidades y sus tecnologías apropiadas se encuentran las claves para una infraestructura feminista que sostiene ecosistemas regeneradores. Como si estuvieran basados en procesos de autopoiesis, se alimentan de nuestras ideas, memorias, narrativas, historias, fabulaciones y deseos.

Vocabularios nuevos para crear mundos

Lo que no se nombra no puede existir, por ello invitamos a crear nuevos vocabularios y técnicas para explorar estas futurotopías e infraestructuras feministas. Por ejemplo, podríamos hablarnos desde estas nociones para darles forma:

Eco-tecnología (Toward an ecological society, Murray Bookchin): “Una eco-comunidad podría ser sostenida por una nueva clase de tecnología compuesta de maquinaria flexible y versátil cuyas aplicaciones productivas garanticen la durabilidad y la calidad, no siendo programadas para la obsolescencia ni para producir una cantidad absurda de baratijas y entrar en la rápida circulación de mercancías básicas”.

Eco-economia (Trilogía de Marte, Stanley Robinson): ¿Cómo creamos en este y los otros planetas una economía que pone en su centro una ecología basada en la solidaridad geológica e inter-especies?

Cacatedra (Ecosec): Volverse experta en gestionar nuestra mierda, en el sentido literal y figurado, toda la cadena que implica expulsarla, recogerla, sacarla a paseo y compostarla. Devolverle su dignidad como indicio de buena suerte y abono para la tierra.

Para-paraíso (Tatiana, THF Editorial): Se trata de un paraíso cuidado por antiguos paramilitares reconvertidos en guíás turísticos y guardianes del bosque y los ríos, o de un paraíso situado en una dimensión paralela/alternativa que está muy cerca pero a la cual no sabes aun como llegar.

Narcofeminismo (Metzineres): Teoría práctica basada en lo desarrollado y hablado en los espacios autogestionados por mujeres que consumen drogas, construyendo una relación diferente con un hábito de consumo a través del feminismo y la solidaridad, empoderándose juntas para sobrepasar situaciones de violencia de genero sistémicas. Apropiarse de tecnologías blandas, químicas y relacionales.

Futurotopía (B01): Contraer los futuros y nuestras utopías, resaltar la posibilidad de pensar juntas en los futuros hacia los cuales queremos caminar juntas, volviéndolos posibles al permitir pensarlos y contárselos a otras personas. Para trabajar juntas en el eje del tiempo, también proponemos algunas técnicas de Black Quantum Futurism8:

Visión de futuro : a través de este modo de práctica se aumenta la capacidad de conocer el futuro al ser capaz de verlo con más claridad visual de lo normal. Este modo implica poca o ninguna desviación del futuro, sólo una mayor precisión sin visualizarlo.

Alteración futura: este modo de práctica implica una estrecha desviación de la realidad presente, utilizando lo que ya está disponible y lo que es estadísticamente probable para elegir el futuro de un pequeño subconjunto de futuros probables

Manifestación futura: este modo de práctica implica el mayor grado de creatividad, permitiendo al practicante construir el futuro paso a paso, pieza a pieza.

Y añadimos generar nuestras propias profecías autorrealizadas “una predicción que, una vez hecha, es en sí misma es la causa de que se haga realidad”.

Finalmente, listamos otras técnicas posibles9 que hemos ido detectando en nuestras ficciones especulativas: visionar, relatar nuestros suenos y pesadillas, contar nuestras memorias, meditar, dormir despiertas, ramificar, crear recuerdos del futuro, rescatar y exorcizar pasados no escritos, apuntar a los vacíos, suturar las grietas, viajar en nuestras cuerpas, crear procesos restaurativos, sanar los traumas, limitar las narrativas impuestas, escritura automática.

Pensar nuestras infraestructuras desde los puntos de tensión

La infraestructura comunitaria y la feminista comparten puntos en común y algunas tensiones que las atraviesan.

Creemos que ambas se basan en procesos de hacer juntas de manera especulativa. Ambas pueden explotar, reventar, desaparecer rápidamente también.

Implican técnicas para la vida, tecnologías que permiten sistematizar/fijar ciertos procesos y que existen en ecosistemas que necesitan ser documentados, comunicados, circulados para así existir.

Tienden a sistematizar/sedimentar ciertos procesos, absorbiendo técnicas para la vida y haciendo a veces con ellas tecnologías apropriadas.

Orientan ciertas necesidades/acciones hacia algunos recursos pensados para cubrirlos/darles una respuesta, generando efectos varios que no sabemos aún cómo rastrear/leer.

La infraestructura tiende a (re)generar y (a)cumular, y hay que revisar con periodicidad la alquimia que se deriva de esa tensión, para drenar o regar/alimentar a tiempo.

La infraestructura estable, o la que está en beta, nos adentra en una tensión paradójica entre “ganar” en autonomía y no “perder” en independencia .

Así que en sí misma es una pregunta abierta acerca de cómo podemos o seguir con ella, o vivir sin ella, y en qué grado o de qué modos lo hacemos posible juntas.

Notas: 4 El lenguaje es también una tecnología, a menudo binaria, y en esta ocasión he decidido des-binarizar alx artesanx. 5 “On arrête parfois le progrès”, Cedric Biacini y Guillaume Carnino, "Les luddites en France: Résistances a l'industrialisation et a l'informatisation", Ed. L'échapée, 2010 6 ibid 7 De las tecnologías apropiadas a las Tecnologías Re-Apropiadas, por Elleflâne, Soberanía Tecnológica, Volumen 2”, 2018, Disponible: https://www.ritimo.org/IMG/pdf/sobtech2-es-with-covers-web-150dpi-2018-01-13-v2.pdf 8 https://www.blackquantumfuturism.com/ 9 https://zoiahorn.anarchaserver.org/specfic/2020/02/11/iterations/ 9